Los hoteles también se rinden ante él

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Los hoteles saben muy bien que la fidelidad de sus clientes depende, sobre todo, de la buena atención. Cuando se acude a un hotel, especialmente en vacaciones, todos queremos sentirnos especiales y bien tratados con independencia de que vayamos de manera habitual o hayamos acudido por primera vez a ese lugar.

Pero el éxito de un hotel depende también, en gran parte, de los pequeños detalles. Contar con una cafetera en la habitación, con una pantalla de más pulgadas o con aguas de cortesía puede marcar la diferencia respecto a otros hospedajes. Y si la habitación es importante, el resto de servicios también.

Esto ocurre especialmente en los hoteles en los que los clientes acuden a pasar sus vacaciones. Se trata de lugares concretos a los que van cientos y cientos de personas que pueden elegir entre un gran número de establecimientos. Ofrecer algo mejor que el resto y destacar por la buena imagen y por la oferta es fundamental para que el cliente no solo acuda la primera vez llamado por lo que ha visto, sino que repita en años sucesivos.

La primera impresión cuenta

Seguro que más de una vez has visto un hotel por fuera y has pensado en lo bonito que debe de ser por dentro. Y es que la impresión que el establecimiento ofrezca desde el exterior es importante. Por eso, si cuenta con alguna zona ajardinada su estado debe de ser impecable.

Esto puede ser complicado en zonas en las que el clima es muy seco, lo que hace que la hierba se seque y el campo se vea amarillento o con zonas áridas. Por eso, cada vez son más los hoteles que se rinden ante el césped artificial y deciden instalarlo en sus jardines.

El dinero que cuesta comprar e instalar un césped artificial de calidad se rentabiliza muy rápido ya que el mantenimiento es tan mínimo que compensa con creces y se acaba amortizando incluso el primer año de su instalación.

Además, está de moda y los mejores hoteles lo saben…

La zona de piscina

Si hay algo que marca la diferencia, sobre todo en zonas turísticas, es la piscina que el hotel ofrezca. En algunos lugares de nuestro país hay hoteles especializados en turismo de piscina y playa y acuden familias cuyo objetivo es descansar y disfrutar de buenos chapuzones y de tomar el sol en un lugar exclusivo y tranquilo.

No solo se debe de tener una buena piscina, con un tamaño adecuado y zona de niños para que toda la familia pueda disfrutar a gusto. También tiene que contar con una zona de solárium agradable en la que realmente apetezca estar,  así como con un área de juegos. Y para estos lugares el cemento no es ni mucho menos el material adecuado, sino que el cliente espera algo más acogedor y cómodo.

Por eso, muchos hoteles se han rendido al césped artificial de calidad para sus terrazas y zonas de ocio. En ellas, los clientes pueden tomar el sol en hamacas o sobre la toalla, los niños pueden jugar y se sienten como si estuvieran en un entorno natural, incluso cuando se encuentran en la azotea de un edificio, sin los aspectos negativos de tener un césped natural normal como los posibles bichitos molestos que no suelen gustar.

La hierba artificial hace mucho más acogedoras estas áreas de relax y permiten un ambiente que hace que el cliente se sienta realmente de vacaciones y a gusto.

Canchas de tenis y campos de golf

Los hoteles más importantes pueden ofrecer a sus clientes canchas para jugar al tenis e incluso campos de golf ya sean exclusivos o compartidos con otros hoteles de la zona. Esto es así porque son áreas muy caras de mantener y que exigen grandes inversiones, no solo iniciales sino también para su mantenimiento.

Por este motivo, muchos alojamientos hosteleros han empezado a apostar también aquí por el césped artificial, sobre todo en las canchas de tenis y en los minigolf familiares. Esto les permite ofrecer diferentes alternativas a sus clientes, como terrenos exclusivos para ellos que no van a compartir con más hoteles y que, por tanto, no tienen tanta lista de espera ni tanta aglomeración.

Los minigolfs familiares con césped artificial son una excelente diversión en vacaciones y, gracias a la hierba sintética, su mantenimiento no es excesivamente caro. Por eso, son una buena apuesta para diferenciarse de la competencia y ofrecer algo divertido, distinto y que puede entretener a un turismo familiar que busca actividades para hacer todos juntos que no impliquen conocimientos previos, pero sí probar cosas nuevas y diferentes a lo que hacen habitualmente en sus ciudades.

 

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